Cómo detectar defectos en el café tostado: guía práctica

Cómo detectar defectos en el café tostado: guía práctica

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No todo lo que se ve diferente en un café tostado significa que sea de mala calidad. En este artículo explicamos cómo identificar defectos como los quakers, granos mordidos, brillo excesivo o tipping, y cuáles son características normales, como encontrar algunos granos pequeños o ciertas particularidades en el café descafeinado.

Si alguna vez has abierto una bolsa de café y te has preguntado si esos granos un poco más claros, más chiquitos o algo brillosos son señal de mala calidad, este artículo es para ti. Identificar defectos en café verde es relativamente sencillo; hacerlo en café ya tostado es un poco más complejo, porque el tueste transforma la materia prima. Aquí te explicamos qué buscar y qué no debería preocuparte la próxima vez que abras una bolsa de café. 

Antes que nada: nunca debería haber material extraño 

Lo primero que hay que revisar en cualquier bolsa de café es que no contenga ningún elemento ajeno al café: ni una piedrita, ni un tornillo, absolutamente nada. Suena poco probable, pero incluso en cafés muy especiales puede ocurrir: aunque las máquinas que procesan el café verde logran retirar cerca del 99.9% de estos elementos, ocasionalmente algo diminuto logra pasar desapercibido. Esto siempre debe ser la excepción, nunca la regla, y cualquier tostador serio debería reemplazar de inmediato una bolsa si esto llegara a ocurrir. 

El quaker: el defecto más común (y más fácil de identificar) 

El defecto más fácil de detectar a simple vista en café tostado es el conocido como "quaker". Se trata de un grano que no desarrolla el color esperado durante el tueste: en una tostión media, por ejemplo, el resto de los granos alcanzan un tono claro específico, mientras que el quaker se queda notablemente más pálido y sin desarrollar. 

Estos granos suelen provenir de café menos denso que las máquinas de selección no lograron separar durante el proceso de trilla. Su perfil en taza tiende a ser distinto al del resto: un poco más cerealoso, más seco, y no precisamente agradable. La meta de cualquier tostador debería ser tener cero quakers en su café, de hecho, en Pergamino estamos invirtiendo en una máquina separadora por color específicamente para café tostado, que nos permitirá acercarnos a ese objetivo. Pero, mientras tanto, es normal encontrar algunos quakers de vez en cuando, incluso en los cafés especiales de mejor calidad del mercado. Lo importante, otra vez, es que sean pocos: la excepción, no la regla. 

Granos mordidos y cortados: un defecto menor 

Otro defecto relativamente fácil de encontrar, aunque de baja gravedad, son los granos mordidos o cortados: granos que no tienen una forma perfecta, ya sea porque no se desarrollaron completamente o porque la máquina despulpadora los dañó durante el procesamiento. Es posible encontrar algunos incluso en cafés especiales, y no representan un problema serio: en cantidades pequeñas, no afectan de forma sustancial el sabor de la taza final. 

Granos pequeños: no son sinónimo de mala calidad 

Un error común es pensar que encontrar granos pequeños en una bolsa de café especial significa que el café es de baja calidad o incluso pasilla. No es así. Encontrar algunos granos pequeños es completamente normal, siempre que no tengan ningún otro defecto asociado: el tamaño, por sí solo, no determina la calidad sensorial de un grano. 

Lo que sí buscamos evitar es que un porcentaje muy alto de la materia prima, digamos un 10, 15 o 20% sea de tamaño pequeño de forma poco homogénea, ya que eso puede afectar la uniformidad del tueste. Pero hay orígenes que son naturalmente pequeños de forma consistente: el honey de Aponte o los cafés de Insa, por ejemplo, suelen tener granos más chicos porque provienen de cultivos de mucha altura. Eso no los hace inferiores; al contrario, suelen ser cafés muy densos y con una calidad aromática excelente. 

Un caso especial: el café descafeinado 

El café descafeinado tiene dos particularidades visuales que vale la pena conocer para no confundirlas con defectos. La primera es que se ve más oscuro de lo esperado, incluso en una tostión media, debido a los cambios químicos que sufre el grano durante el proceso de remoción de cafeína. La segunda es que puede presentar un poco de brillo graso en la superficie, pero esa grasa no proviene de los aceites naturales del café, sino de una cera orgánica que se aplica al final del proceso de descafeinización. Ninguna de estas dos características afecta el sabor del café. 

Cuando el café "suda" grasa: aceites oxidados y sabor rancio 

Aquí es donde vale la pena prestar mucha atención. Cuando un grano de café tostado se ve visiblemente grasoso, mucho más que el brillo sutil del descafeinado que acabamos de mencionar, es una señal de que los aceites naturales del café ya migraron a la superficie del grano y están empezando a oxidarse en contacto con el oxígeno. Ese proceso de oxidación genera lo que conocemos como un olor y sabor rancio, que se va intensificando con el paso del tiempo después del tueste. 

Este defecto suele aparecer con más frecuencia en cafés de tostión muy alta, ncluso en cafés que se venden como "premium" a precios elevados, y es un buen recordatorio de que un precio alto o una etiqueta llamativa no garantizan, por sí solos, la calidad física del producto. 

Tipping: el defecto de las tostiones muy altas o muy rápidas 

Existe la creencia de que en tostiones muy altas no se pueden encontrar quakers, porque el color oscuro general disimula la diferencia. La realidad es que sí pueden estar presentes, solo que son más difíciles de notar a simple vista. 

Las tostiones muy altas o muy rápidas, además, pueden generar otro defecto llamado tipping: una especie de quemadura o corte visible en la superficie del grano, similar a lo que sería una quemadura en la piel. Esto ocurre cuando el café se tuesta a temperaturas muy elevadas, buscando acelerar el proceso, sin el control adecuado. El resultado es un café con sabores más quemados y amargos, donde termina predominando el sabor del tueste por encima del carácter propio de la materia prima. 

En resumen: qué esperar (y qué no) en un café tostado de calidad 

Identificar defectos en café tostado es, en general, más difícil que hacerlo en café verde, pero hay algunas señales claras que puedes buscar en tu propia bolsa de café: 

  • Material extraño: nunca debería aparecer; si lo encuentras, es motivo suficiente para contactar al tostador. 

  • Quakers: son el defecto más común, sobre todo en tostiones bajas y medias donde se notan más. Deben ser pocos, no frecuentes. 

  • Granos mordidos o cortados: normales en pequeñas cantidades, sin mayor impacto en el sabor. 

  • Granos pequeños: no son un defecto por sí solos, mientras no representen un porcentaje demasiado alto de la bolsa. 

  • Brillo graso intenso: señal de aceites oxidados y sabor rancio, especialmente común en tostiones altas. 

  • Tipping: marcas de quemadura visibles, asociadas a tostiones muy rápidas o mal controladas. 

Si alguna vez encuentras varios quakers en tu café, puedes simplemente separarlos con la mano antes de prepararlo. Y si tienes curiosidad, te invitamos a hacer el experimento: si logras juntar suficientes granos con algún defecto menor para preparar una taza aparte, compárala con el resto de tu café y saca tus propias conclusiones sobre qué tanto o qué tan poco cambia el sabor. 

En conclusión 

Un café tostado de alta calidad no es un café perfecto en el sentido absoluto: incluso las mejores materias primas del mundo pueden tener, ocasionalmente, algún quaker o algún grano mordido. Lo que realmente distingue a un buen café es que estos defectos sean la excepción y no la norma, y que nunca aparezcan elementos extraños ni señales claras de aceites oxidados. Con esta guía, ya tienes las herramientas para mirar tu propia bolsa de café con otros ojos y hasta hacer tu propio experimento en casa. Así cerramos esta serie sobre calidad física del café, del grano verde hasta la taza. 

Preguntas frecuentes

¿Qué es un grano quaker en el café? 
Es un grano que no desarrolla el color esperado durante el tueste, generalmente porque proviene de café menos denso que no se separó correctamente en el proceso de trilla. Es el defecto más fácil de identificar a simple vista, sobre todo en tostiones bajas y medias, y su sabor tiende a ser más cerealoso y seco.
¿Los granos pequeños en una bolsa de café indican mala calidad?
No. El tamaño de un grano no determina su calidad; lo que importa es su densidad. Algunos orígenes de alta calidad, como los de cultivos a gran altura, producen naturalmente granos más pequeños y densos. Solo es un problema si un porcentaje muy alto de la bolsa es pequeño de forma poco homogénea, ya que eso puede afectar el tueste.
¿Por qué algunos granos de café se ven grasosos o brillantes?
Puede deberse a dos razones muy distintas: en el café descafeinado, ese brillo proviene de una cera orgánica aplicada al final del proceso y no afecta el sabor. En cafés de tostión muy alta, en cambio, ese brillo suele indicar que los aceites naturales ya migraron a la superficie y se están oxidando, lo que genera un sabor rancio.

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